Mostrando entradas con la etiqueta Escultura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escultura. Mostrar todas las entradas

Marcas en la piedra (I)

. 25 de junio de 2009
0 Comentarios

Fue en la transición de los siglos X al XI cuando los arquitectos y albañiles de Occidente comenzaron a firmar sus obras con marcas o signos. Ante las obras de cierta importancia, edificaban logias y recintos asociados si el compromiso iba a durar varios años, y al reagruparse en sociedades casi secretas y puramente laicas, fundaron en el Sacro Imperio Romano Germánico la poderosa Bauhütte, todo ello sin renunciar a su vínculo con la Iglesia.

La Bauhütte se creó como Federación de las Logias de Talladores de Piedra, asociadas a las cuatro grandes logias de Estrasburgo, Colonia, Viena y Berna. La logia de Estrasburgo fue reconocida como Gran Logia Suprema y el Maestro de Obras de su catedral ejercía la autoridad sobre todas las asociaciones locales dependientes de las otras logias anteriormente mencionadas.

Se ha sugerido que, en sus inicios, las logias designaban un lugar donde los obreros realizaban sus tareas, comían y descansaban, o el conjunto de operarios que estaban trabajando en un proyecto determinado. En muchas ocasiones se habla de lugares permanentes, construidos en madera o piedra, donde trabajaban resguardados un número indeterminado de canteros que en la mayoría de los casos no pasaba de veinte. Pero también se considera que la logia era un estudio de proyectos, con suelos de yeso para trazar detalles de los diseños junto al instrumental característico: compás, escuadra, plomada, nivel y regla, elementos que tuvieron un significado especial en las ceremonias de iniciación de las organizaciones masónicas medievales.
Firmado en la piedra, Juan Luis Puente López

Eduardo Chillida

. 16 de marzo de 2006
0 Comentarios





Inicialmente futbolista, tras una fractura de rodilla cambió sus guantes de portero titular en la Real Sociedad de Fútbol por unas manos desnudas a la búsqueda de volúmenes incitado por su vocación artística. Se inició en el mundo del arte en 1942, con unos estudios de arquitectura que abandonaría para dedicarse al dibujo y la escultura en una academia. 
 
Se mudó a París, donde debutó en 1950 con la muestra Les Mains Eblouis. Impresionado por la escultura griega, empezó a trabajar en yeso para pasar luego al hierro, su materia favorita. Su talento, equiparable al de Brancusi o Giacometti, fue pronto reconocido internacionalmente y su obra queda repartida en los mejores museos y colecciones públicas y privadas. Una gran parte de la producción artística de Eduardo Chillida está constituida por obras nomumentales destinadas a espacios públicos. En este sentido, la obra más monumental concebida por Chillida, su Proyecto para la Montaña Tindaya en Fuerteventura, quedó perfectamente definido y en fase de estudio cuando el escultor falleció. 
 
Podemos destacar también la obra titulada Elogio del horizonte que domina el promontorio del Cerro de Santa Catalina, también denominado La Atalaya, en Gijón, Principado de Asturias. En la última parte de su vida, el propio Chillida constituyó el museo Chillida-Leku, inaugurado el año 2000 en el caserío de Zabalaga (en el municipio de Hernani, junto a San Sebastián) una hermosa construcción tradicional vasca remodelada por el escultor y rodeada de un gran espacio de jardines que hoy albergan la que es posiblemente la mayor colección de la obra del artista.