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Los principios de las cosas según los filósofos

. 18 de noviembre de 2009
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Tales fué el primero que opinó que el agua era el principio de todsa las cosas; Heráclito de Éfeso, a quien por la obscuridad de sus escritos apodaron los griegos Scotinos, dijo que era el fuego; Demócrito, y después de él Epicuro, opinaron que eran los átomos, a los que os nuestros llamaron cuerpos que no se pueden cortar, o según otros, cuerpos indivisibles. La filosofía de los pitagóricos añadió al agua y al fuego el aire y la tierra. 

Ahora bien, si Demócrito no empleó estos mismos nombres para designar las cosas propiamente dichas, y admitió sólo cuerpos indivisibles, parece, sin embargo, que pretendió designar lo mismo con el nombre de individualidades; porque éstos, cuando se los ha separado, no pueden ser ni alterados ni destruídos ni fragmentados, sino que mantienen perpétuamente una eterna consistencia. 

Parece, pues, que del concurso de estos corpúsculos se han formado y nacido todas las cosas, y siendo éstas por naturaleza de infinitas especies, he creído necesario tratar de su variedad, de sus diferentes propiedades y de los diversos usos que de ellas pueden hacerse en la construcción de los edificios, para que, cuando estas propiedades sean conocidas por los que quieren edificar, no cometan errores y puedan proveerse de los materiales aptos y apropiados para sus construcciones.

Los diez libros de arquitectura, Marco Lucio Vitruvio

Marcas en la piedra (I)

. 25 de junio de 2009
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Fue en la transición de los siglos X al XI cuando los arquitectos y albañiles de Occidente comenzaron a firmar sus obras con marcas o signos. Ante las obras de cierta importancia, edificaban logias y recintos asociados si el compromiso iba a durar varios años, y al reagruparse en sociedades casi secretas y puramente laicas, fundaron en el Sacro Imperio Romano Germánico la poderosa Bauhütte, todo ello sin renunciar a su vínculo con la Iglesia.

La Bauhütte se creó como Federación de las Logias de Talladores de Piedra, asociadas a las cuatro grandes logias de Estrasburgo, Colonia, Viena y Berna. La logia de Estrasburgo fue reconocida como Gran Logia Suprema y el Maestro de Obras de su catedral ejercía la autoridad sobre todas las asociaciones locales dependientes de las otras logias anteriormente mencionadas.

Se ha sugerido que, en sus inicios, las logias designaban un lugar donde los obreros realizaban sus tareas, comían y descansaban, o el conjunto de operarios que estaban trabajando en un proyecto determinado. En muchas ocasiones se habla de lugares permanentes, construidos en madera o piedra, donde trabajaban resguardados un número indeterminado de canteros que en la mayoría de los casos no pasaba de veinte. Pero también se considera que la logia era un estudio de proyectos, con suelos de yeso para trazar detalles de los diseños junto al instrumental característico: compás, escuadra, plomada, nivel y regla, elementos que tuvieron un significado especial en las ceremonias de iniciación de las organizaciones masónicas medievales.
Firmado en la piedra, Juan Luis Puente López

Errores estructurales

. 22 de marzo de 2006
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Desde el momento que el hombre comenzó a erigir estructuras, éstas comenzaron a fallar. En los tiempos prehistóricos las casas de piedra se construían ininterrumpidamente por Asia Menor, Grecia, Creta, Cerdeña, el sur de Francia e Inglaterra, pero sólo unas pocas sobrevivieron intactas después de 2000 ó 5000 años. 

Las pirámides de Egipto se encuentran entre las siete maravillas del mundo: el Coloso de Rodas, una estatua de bronce que representa a Helios, el dios del sol y mide más de 30,48 metros de altura, desapareció y un terremoto destruyó el faro de Alejandría (Egipto) que según algunos historiadores medía 60,96 metros y según otros 182,88 metros. Derrumbes y errores plagaron algunos de los más grandes monumentos de la historia.
La cúpula de Santa Sofía de Constantinopla comenzó a mostrar signos de debilidad durante su construcción y la tradición cuenta que fue salvada por intervención del emperador Justiniano, que urgió al arquitecto Anthius a arreglar uno de sus arcos principales que se estaba cayendo, porque, "cuando se sostenga a sí mismo no necesitará más los montantes que tiene debajo de él." No obstante, des pués de dos terremotos, el arco del lado este se derrumbó en el año 557, el del lado oeste en el año 989 y el del este, por segunda vez en 1346. La cúpula se hizo estable recién en 1847 colocando cadenas de hierro alrededor de la base.

La obra maestra de la arquitectura gótica, la Catedral de Saint Pierre, en Beauvais, que tenía las bóvedas principales del coro, se derrumbó en 1284, sólo doce años después de su finalización y su torre de 153,01 metros se desplomó trece días después de haberla levantado en 1573. Las grandes cúpulas del Renacimineto italiano, las de Santa María degli Angeli, en Florencia y la de San Pedro en Roma, se resquebrajaron y muy pocos de los monumentos del pasado que aún sobrevivien no muestran signos de debilidad hoy en día.
 
Estructuras para Arquitectos, Mario Salvadori

Niemeyer 99

. 8 de marzo de 2006
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El arquitecto Óscar Niemeyer, a punto de cumplir los 100 años, ha terminado el auditorio del Parque do Ibirapuera, en São Paulo. Comenzó a intervenir en dicho parque con motivo de la celebración de los 400 años de la ciudad, en 1951. El proyecto contaba con múltiples piezas, de las cuales se realizaron varias: el Museu Aeronáutico, conocido como Oca, el edificio de la Bienal, varios edificios administrativos y una gran marquesina que los unía. 
El auditorio es un trapecio en planta, con sección triangular, y parte clave del proyecto inconcluso en el parque. Está asentado sobre el suelo, es de hormigón y de un blanco deslumbrante. El rojo de la marquesina metálica y del portón trasero ponen el contraste, así como la espiral interior de la artista Tomie Othake. Niemeyer llegó a proponer varias soluciones y versiones al cabo de los años. Ahora, con la celebración de los 450 años de la ciudad de São Paulo, se impulsó la continuación del proyecto. No obstante, el arquitecto proyectó dos piezas más, que posiblemente se realicen en 2007.

Gaudí

. 5 de marzo de 2006
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El 12 de junio de 1926 parecía que la mitad de Barcelona estaba guardando luto. Un cortejo fúnebre, de aproximadamente un kilómetro, se dirigía con lentitud desde el hospital de la Santa Cruz, en la ciudad antigua, hacia la Sagrada Familia. Millares de personas se detenían en las calles para rendirle el último honor: Antoni Gaudí i Cornet, "el arquitecto más genial", tal y como le llamaría el pintor uruguayo Joaquim torres García, "el más catalán entre los catalanes". Casi todos los altos digantarios de la región tomaron parte en el cortejo fúnebre. 

Gaudí se había convertido desde hacía tiempo en uno de los héroes populares. El gobierno ordenó que su cadáver fuera depositado en la cripta de la iglesia inconclusa, el Papa dió su conformidad. Gaudí encontró el último reposo en el lugar donde había trabajado 43 años de su vida y al que había dedicado sus 12 últimos años en exclusiva. Había creado su propia patria personal donde se le dedicó un glorioso sepulcro. Cinco días antes las cosas habían sido completamente distintas. 

Como todas las tardes después del trabajo, estaba dando su paseo habitual a la iglesia de San Felipe Neri para orar; en el camino es atropellado y arrastrado por un tranvía. Gaudí cae al suelo inconsciente, pero nadie reconoce al arquitecto que, si bien era una figura renombrada en la ciudad, nadie conocía en presona. Los taxistas, al ver a ese hombre de vestimenta pobre, se negaron a llevarle a un hospital (lo que más tarde les ocasionaría una fuete sanción; algunos transeúntes caritativos se ocuparon de él). Un caprichoso final para uno de los arquitectos más famosos de España, si bien la vida de Gaudí habría de caracterizarse por esa extraña mezcla de contradicciones.

Antoni Gaudí, pg. 6, Rainer Zerbst, Ed. Taschen

Portada de La Latina

. 25 de febrero de 2006
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El Hospital de La Latina fue fundado en 1499 por el general de artillería Francisco Ramírez, con licencia del Papa Alejandro VI, bajo el nombre de Hospital de la Concepción de Nuestra Señora. El apodo por el cual es conocido se debe a que la esposa del general, doña Beatriz Galindo, profesora de latín y Camarera Mayor de la Reina Isabel la Católica, era conocida como “La Latina”.

Atendido por cinco beatas, el hospital tenía capacidad para doce enfermos seglares además de para seis sacerdotes que se situarían en una sala aparte. En 1808, durante la invasión francesa, estuvo habilitado como hospital militar, y en 1860 se creó en su interior una consulta oftalmológica.
 

Según la tradición fue construido posiblemente en 1507 por un arquitecto magrebí, al que se le conocía como Maese Hazán. Es un edificio completamente ciego, con ventanas minúsculas con agimez (miradores de madera que permiten ver sin ser visto).
En cuanto a la portada propiamente dicha, es gótica, del estilo de Juan Guas. Está formada por una ojiva flanqueada por unos escudos de armas, y sobre la que se sitúa un grupo escultórico que representa a la Visitación.
Juan Guas es el maestro
de las portadas, con muchas obras muy afortunadas. Fue arquitecto cortesano de la Reina Isabel, y estaba influenciado por la temática flamenca y mudéjar.
 

El Hospital de la Latina fue derribado en 1904 para ensanchar la calle Toledo. En 1961 la portada fue colocada en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, montada por Fernando Chueca Goitia.

La delicadeza de una doncella

. 16 de febrero de 2006
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En cuanto al tercer género de columnas, llamado corintio, representa la delicadeza de una doncella, cuyo talle, por su edad, es más fino, y por lo tanto más susceptible de recibir adornos que puedan aumentar su belleza natural. 

La invención del capitel en este orden se cuenta que fué debido a estas circunstancias: una doncella de Corinto, apenas núbil, enfermó y murió; su nodriza fué a poner sobre su tumba, en un canastillo, algunos de los objetos que a la muchacha más habían agradado en vida, y para que pudieran conservarse a la intemperie mát iempo sin estropearse, tapó la cesta con un ladrillo. Por una casualidad vino a quedar el canastillo sobre la raíz de una planta de acanto. Oprimida luego por el peso del canastillo, esta raíz de acanto que estaba en medio comenzó en la primavera a echar tallos y hojas, que fueron creciendo a los lados de la cesta, y tropezando con los cantos del ladrillo, por efecto de la presión, tuvieron que doblarse, produciendo los contornos de las volutas. El escultor Calímaco, al que los atenienses llamaron Catatechnos, a causa de la delicadeza y habilidad con que tallaba el mármol, acertó a pasar por allí, casualmente, cerca de la tumba, vió el canastillo y se fijó en la delicadeza de las hojas que iban naciendo, y prendado de esta nueva modalidad y belleza de la forma, lo reprodujo en las columnas que hizo después para los de Corinto, y estableció las proporciones con arreglo a ese modelo.

Los Diez Libros de Arquitectura, Marco Lucio Vitruvio 

El inmortal

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Emergí a una suerte de plazoleta; mejor dicho, de patio. Lo rodeaba un solo edificio de forma irregular y altura variable; a ese edificio heterogéno pertenecían las diversas cúpulas y columnas. Antes que ningún otro rasgo de ese monumento increíble, me suspendió lo antiquísimo de su fábrica. Sentí que era anterior a los hombres, anterior a la tierra. (...) 


A la impresión de enorme antigüedad se agregaron otras: la de lo interminable, la de lo atroz, la de lo complejamente insensato. Yo había cruzado un laberinto, pero la nítida Ciudad de los Inmortales me atemorizó y repugnó. Un laberinto es una casa labrada para confundir a los hombres; su arquitectura, pródiga en simetrías, está subordinada a ese fin. En el palacio que imperfectamente exploré, la arquitectura carecía de fin. Abundaban el corredor sin salida, la alta ventana inalcanzable, la aparatosa puerta que daba a una celda o a un pozo, las increíbles escaleras inversas, con los peldaños y la balaustrada hacia abajo. (...) 

Esta Ciudad (pensé) es tan horrible que su mera existencia y perduración, aunque en el centro de un desierto secreto, contamina el pasado y le porvenir y de algún modo compromete a los astros. Mientras perdure, nadie en el mundo pordrá ser valeroso o feliz. No quiero describirla; un caos de palabras heterogéneas, un cuerpo de trigre o de toro, en el que pulularan monstruosamente, conjugados y odiándose, dientes, órganos y cabezas, pueden (tal vez) ser imágenes aproximativas.
El Aleph, Jorge Luis Borges

Qué es Arquitectura y qué cosas deben saber los arquitectos

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La Filosofía presta al arquitecto elevación de miras, le impide ser altivo y le hace por el contrario afable, justo, leal, y lo que es muy importante, exento de avaricia, ya que no es posible llevar a cabo una gran obra sino con lealtad y desinterés. No ha de ser el arquitecto concupiscente, ni tener el ánimo entregado al ansia de recibir regalos; debe sostener su decoro con gravedad y mantener su honorabilidad: todo esto se lo enseña la ciencia. (...)

Estando, pues, esta gran ciencia realzada por el conocimiento de tantas y variadas materias, a mi juicio, nadie podrá, de buenas a primeras, decirse arquitecto sino aquel que desde la edad pueril haya ido subiendo los grados de estas disciplinas, y se haya criado, por decirlo así, con el aprendizaje de muchas ciencias y artes, hasta llegar al sumo templo de la Arquitectura.

Los diez libros de Arquitectura, Marco Lucio Vitruvio

Niemeyer, poeta da Arquitetura

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No es el ángulo recto el que me atrae,
ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre.
Lo que me atrae es la curva libre y sensual.
La curva que encuentro en las montañas de mi país,
en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar,
en el cuerpo de la mujer preferida. De curvas está
hecho todo el universo, el universo curvo de Einstein.  

As curvas do tempo, Oscar Niemeyer