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Para quienes comprenden la vida

. 18 de septiembre de 2006
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Si les decís: "La prueba de que el principito existió es que era encantador, que reía y que quería un cordero. Querer un cordero es prueba de que se existe", se encogerán de hombros y os tratarán como se trata a un niño.

Pero si les decís: "El planeta de donde venía es el asteroide B 612", entonces quedarán convencidos y os dejarán tranquilos sin preguntaros más. Son así. Y no hay que reprocharles. Los niños deber ser muy indulgentes con las personas grandes.

Pero, claro está, nosotros, que comprendemos la vida, nos burlamos de los números. Hubiera deseado comenzar esta historia a la manera de los cuentos de hadas. Hubiera deseado decir: "Había una vez un principito que habitaba en planeta apenas más grande que él y que tenía necesidad de un amigo...". Para quienes comprenden la vida habría parecido mucho más cierto.

El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

Nada sigue igual

. 26 de mayo de 2006
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Es un gran misterio. Para vosotros, que también amáis al principito, como para mí, nada en el universo sigue siendo igual si en alguna parte, no se sabe dónde, un cordero que no conocemos ha comido, sí o no, a una rosa...

Mirad al cielo. Preguntad: ¿el cordero, sí o no, se ha comido la flor? Y veréis cómo todo cambia...

¡Y ninguna persona grande comprenderá jamás que tenga tanta importancia!

El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

60 años en el desierto

. 22 de mayo de 2006
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- El desierto es bello - agregó.
Es verdad. Siempre he amado el desierto. Puede uno sentarse sobre un médano de arena. No se ve nada. No se oye nada. Y sin embargo, algo resplandece en el silencio...
 
- Lo que embellece al desierto - dijo el principito - es que esconde un pozo en cualquier parte...
Me sorprendí al comprender de pronto el misterioso resplandor de la arena. Cuando era un muchachito vivía yo en una antigua casa y la leyenda contaba que allí había un tesoro escondido. Sin duda, nadie supo descubrirlo y quizá nadie lo buscó. Pero encantaba toda la casa. Mi casa guardaba un secreto en el fondo de su corazón...
 
- Sí - dije al principito -; ya se trate de la casa, de las estrellas o del desierto, lo que los embellece es invisible.



El Principito, Antoine de Saint-Exupéry


Eres responsable de tu rosa...

. 17 de mayo de 2006
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- Lo esencial es invisible a los ojos - repitió el principito, a fin de acordarse.

- El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.

- El tiempo que perdí por mi rosa... - dijo el principito, a fin de acordarse.

- Los hombres han olvidado esta verdad - dijo el zorro -. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...

- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito, a fin de acordarse.

El Principito, Antoine de Saint-Exupéry



Sí, sí, te quiero

. 4 de mayo de 2006
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- Adiós -dijo a la flor.

Pero la flor no le contestó.

- Adiós -repitió.

La flor tosió. Pero no por el resfriado.

- He sido tonta - le dijo por fin -. Te pido perdón. Procura ser feliz.
 
Quedó sorprendido por la ausencia de reproches. Permaneció allí, desconcertado, con el globo en la mano. No comprendía esa calma mansedumbre.

- Sí, sí, te quiero - prosiguió la flor -. No has sabido nada, por mi culpa. No tiene importancia. Pero has sido tan tonto como yo. Procura ser feliz...

El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

Eres mi rosa?

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- Ve y mira nuevamente las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás para decirme adiós; y te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver nuevamente las rosas.

- No sois en absoluto parecidas a mi rosa; no sois nada aún - les dijo -. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. (...) 
-Sois bellas, pero estáis vacías - continuó -. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa que he regado. Puesto que es ella la rosa que puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a la que escuché quejarse, o alabarse, o aún, algunas veces, callarse. Porque ella es mi rosa.
 
El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

Tienes cabellos color de oro

. 9 de abril de 2006
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- ¿Qué significa domesticar? (...)
 
- Significa crear lazos. (...) No te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo... (...) Si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. (...) ¡Será maravilloso! Tú tienes cabellos color de oro. El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo... 

 

El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

Dudas

. 5 de abril de 2006
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De este modo, el principito, a pesar de la buena voluntad de su amor, pronto dudó de ella. Había tomado en serio palabras sin importancia y se sentía muy desgraciado.

- No debí haberla escuchado - me confió un día -; nunca hay que escuchar a las flores. Hay que mirarlas y aspirar su aroma. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no podía gozar con ello. La historia de las garras, que tanto me había fastidiado, debe de haberme enternecido...

Y me confió aún:

- No supe comprender nada entonces. Debí haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras. Me perfumaba y me iluminaba. ¡No debí haber huído jamás! Debí haber adivinado su ternura, detrás de sus pobres astucias. ¡Las flores son tan contradictorias! Pero yo era demasiado joven para saber amarla. (...)

- Adiós - dijo a la flor.
Pero la flor no le contestó.
- Adiós - repitió. (...)
- He sido tonta - le dijo por fin -. Te pido perdón. Procura ser feliz.

El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

Lo esencial es invisible a los ojos

. 27 de febrero de 2006
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Y volvió hacia el zorro.
- Adiós - dijo.
- Adiós - dijo el zorro -. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos - repitió el principito, a fin de acordarse.
- El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.
- El tiempo que perdí por mi rosa... - dijo el principito, a fin de acordarse.
- Los hombres han olvidado esta verdad - dijo el zorro -. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito, a fin de acordarse.

El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

Un secreto...

. 16 de febrero de 2006
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- ¡Ah!... - dijo el zorro. - Voy a llorar.
- Tuya es la culpa - dijo el principito -. No deseaba hacerte mal, pero quisiste que te domesticara...
- Sí - dijo el zorro.
- Entonces, no ganas nada.
- Gano - dijo el zorro -, por el color del trigo.

Luego, agregó: 

 
- Ve y mira nuevamente las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás para decirme adiós, y te regalaré un secreto.

El principito, Antoine de Saint-Exupéry

Gente seria que no mira las estrellas

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- Para qué sirven las espinas? El principito jamás renunciaba a una pregunta, después de hacerla. Pero yo estaba irritado con el tornillo y contesté cualquier cosa: 
- Las espinas no sirven para nada. Son pura maldad de las flores.. 
-¡Oh! 
Pero después de un silencio, me dijo con una especie de rencor: 
- No lo creo! Las flores son débiles. Ingenuas. Se defienden como pueden. Ellas se creen terribles con sus espinas... 
No contesté. En aquél instante pensaba: "Si este tornillo aún resiste, voy a hacerlo saltar a martillazos". El principito me molestó otra vez con las reflexiones: 
- Y tú piensas que las flores... 
- ¡Yo no pienso nada! Yo he contestado cualquier cosa. ¡Yo sólo me ocupo de cosas serias! 
Él me miró estupefacto: 
- ¡Cosas serias! 
Me miraba, martillo en puño, dedos sucios de grasa, curvado sobre un feo objeto. 
- ¡Tú hablas como las personas mayores! 
Sentí algo de vergüenza. Pero él prosiguió, implacable: 
- Tú confundes todas las cosas... ¡Mezclas todo! 
Realmente estaba muy irritado. Sacudía sus cabellos de oro: 
-Yo conozco un planeta donde hay un tipo rojo, casi morado. Nunca ha olido una flor. Nunca ha mirado una estrella. Nunca ha amado a nadie. Nunca ha hecho otra cosa sino sumas. Y todo el día repite como tú: "¡Yo soy un hombre serio! ¡Yo soy un hombre serio!" y eso lo hace llenarse de orgullo. Pero él no es un hombre; ¡es una seta! 
- ¿Una qué? 
- ¡Una seta!
El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

Efêmera

. 15 de febrero de 2006
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¡- Tenho também uma flor.
- Mas nós não anotamos as flores, disse o geógrafo.
- Por que não? É o mais bonito!
- Porque as flores são efêmeras.
- Que quer dizer "efêmera"?
- As geografias, disse o geógrafo, são os livros de mais valor. Nunca ficam fora de moda. É muito raro que um monte troque de lugar. É muito raro um oceano esvaziar-se. Nós escrevemos coisas eternas.
- Mas os vulcões extintos podem se reanimar, interrompeu o principezinho. Que quer dizer "efêmera"?
- Que os vulcões estejam extintos ou não, isso dá no mesmo para nós, disse o geógrafo. O que nos interessa é a montanha. Ela não muda.
- Mas que quer dizer "efêmera"? Repetiu o principezinho, que nunca, na sua vida, renunciara a uma pergunta que tivesse feito.
- Quer dizer "ameaçada de próxima desaparição".
- Minha flor estará ameaçada de próxima desaparição?
- Sem dúvida.
Minha flor é efêmera, disse o principezinho, e não tem mais que quatro espinhos para defender-se do mundo! E eu a deixei sozinha!

O Pequeno Principe, Antoine de Saint-Exupéry

A mais bela paisagem do mundo

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Esta é, para mim, a mais bela paisagem do mundo, e também a mais triste. É a mesma da página precedente. Mas desenhei-a de novo para mostrá-la bem. Foi aqui que o principezinho apareceu na terra, e desapareceu depois. Olhem atentamente esta paisagem para que estejam certos de reconhecê-la, se viajarem um dia na África, através do deserto. E se acontecer passarem por ali, eu lhes suplico que não tenham pressa e que esperem um pouco bem debaixo da estrela! Se então um menino vem ao encontro de você, se ele ri, se tem cabelos de ouro, se não responde quando interrogam, adivinharão quem é. Então, por favor, não me deixem tão triste: escrevam-me despressa que ele voltou...

O Pequeno Principe, Antoine de Saint-Exupéry