De como el ojo menos se engaña en su ejercicio más que ningún otro sentido

. 16 de febrero de 2006
0 Comentarios

A distancias apropiadas y en adecuadas circunstancias, menos se engaña el ojo en su ejercicio que sentido alguno, porque, como ya demostrararé más adelante, ve por líneas rectas que componen una pirámide cuya base descansa en el objeto y cuyo vértice apunta al ojo. 

Por el contrario, el oído mucho se engaña en lo tocante al lugar y distancia de sus objetos, porque los sonidos no le llegan por líneas rectas, como las del ojo, sino por líneas tortuosas y quebradas; y así muy a menudo ocurre que voces lejanas parezcan más cercanas que las próximas a causa de su trayectoria; de suerte que solamente el eco llega a este sentido en línea recta. 

El olfato localiza con mayor dificultad si cabe el lugar de donde un olor procede. Por su parte, el gusto y el tacto han, por conocerlo, de tocar su objeto. (...)

¿Quién no quisiera perder el oído, el olfato y el tacto más que la vista? Pero ¿por qué? Porque quién pierde la visión es como aquél que, arrancado del mundo, no puede verlo ya, ni cosa alguna de las suyas. La vida es así hermana de la muerte.

Tratado de Pintura, Leonardo da Vinci

De las ciencias imitables

.
0 Comentarios


Las ciencias imitables son de tal condición que el discípulo puede emular al maestro y obtener frutos similares. Son éstas útiles al imitador, pero no se equiparan en excelencia a aquellas que no pueden dejar en herencia, como las otras materias. Entre estas ciencias imitables es primera la pintura: no se puede ésta enseñar a quién la naturaleza se la negó; muy al contrario ocurre con las matemáticas, delas que tanto obtiene el discípulo cuanto el maestro le lee. Tampoco se copia, como las letras, para las que copia y original montan por igual. Ni se fabrica con molde, cual el original. Ni alumbra infinitos retonños, como es el caso de los libros impresos. Sólo ella permanece noble; sólo ella horna a su autor y permanece preciosa y única, sin parir hijos semejantes a sí. Y tal singularidad la hace más excelente que aquellas por doquier publicadas.

Tratado de Pintura, Leonardo da Vinci

Un secreto...

.
0 Comentarios



- ¡Ah!... - dijo el zorro. - Voy a llorar.
- Tuya es la culpa - dijo el principito -. No deseaba hacerte mal, pero quisiste que te domesticara...
- Sí - dijo el zorro.
- Entonces, no ganas nada.
- Gano - dijo el zorro -, por el color del trigo.

Luego, agregó: 

 
- Ve y mira nuevamente las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás para decirme adiós, y te regalaré un secreto.

El principito, Antoine de Saint-Exupéry

Will you come to talk to me this night

.
0 Comentarios

The last that ever she saw him, carried away by a moonlight shadown,
He passed on worried and warning, carried away by a moonlight shadown,
Lost in a riddle that Saturday night, far away on the other side,
he was caught in the middle of a desperate fight, and she couldn't find how to push through.

The trees that whisper in the evening, carried away by a moonlight shadown,
Sing the song of sorrow and grieving, carried away by a moonlight shadown,
All she saw was a silhouette of a gun, far away on the other side,
He was shot six times by a man on the run, and she couldn't find how to push through.

I stay, I pray, I see you in heaven far away,
I stay, I pray, I see you in heaven one day Four a.m. in the morning, carried away by a moonlight shadown,
I watched your vision forming, carried away by a moonlight shadow,
Star was glowin' in a silvery night, far away on the other side,
Will you come to talk to me this night, but she couldn't find how to push through.

I stay, I pray, I see you in heaven far away,
I stay, I pray, I see you in heaven one day

 
Moonlight Shadows, The Shadows

La delicadeza de una doncella

.
0 Comentarios

En cuanto al tercer género de columnas, llamado corintio, representa la delicadeza de una doncella, cuyo talle, por su edad, es más fino, y por lo tanto más susceptible de recibir adornos que puedan aumentar su belleza natural. 

La invención del capitel en este orden se cuenta que fué debido a estas circunstancias: una doncella de Corinto, apenas núbil, enfermó y murió; su nodriza fué a poner sobre su tumba, en un canastillo, algunos de los objetos que a la muchacha más habían agradado en vida, y para que pudieran conservarse a la intemperie mát iempo sin estropearse, tapó la cesta con un ladrillo. Por una casualidad vino a quedar el canastillo sobre la raíz de una planta de acanto. Oprimida luego por el peso del canastillo, esta raíz de acanto que estaba en medio comenzó en la primavera a echar tallos y hojas, que fueron creciendo a los lados de la cesta, y tropezando con los cantos del ladrillo, por efecto de la presión, tuvieron que doblarse, produciendo los contornos de las volutas. El escultor Calímaco, al que los atenienses llamaron Catatechnos, a causa de la delicadeza y habilidad con que tallaba el mármol, acertó a pasar por allí, casualmente, cerca de la tumba, vió el canastillo y se fijó en la delicadeza de las hojas que iban naciendo, y prendado de esta nueva modalidad y belleza de la forma, lo reprodujo en las columnas que hizo después para los de Corinto, y estableció las proporciones con arreglo a ese modelo.

Los Diez Libros de Arquitectura, Marco Lucio Vitruvio 

Me estás perdiendo...

.
0 Comentarios

Dime qué ha sido
del valor de las promesas,
Del amor que no medimos
por debajo de la mesa
Dime qué ha sido
del te quiero para siempre.
El que nunca se moría
y está de cuerpo presente
Ahora quiero que sepas
que aunque no te haya tenido,
el orgullo a mí me pierde
y eres tú quién me has perdido.
Poquito a poco,
me has vuelto loco
hasta llegar al punto de vivir
buscando el mar andando por Madrid
me has vuelto loco y me he plantado de frente
al dolor que me ha roto
Me has vuelto loco
Poquito a poco para soportar
Lo insoportable que es mirar atrás
Y darte cuenta que el quererme a la fuerza
Era cosa de locos
No queda nada
Ya no somos ni el reflejo.
Debe ser que las movidas
se comieron a los tejos
Donde han quedado
Los honores que me dabas
Y aquellas flores baratas
que aún así nos funcionaban
Llevándonos de cama
Sin andarnos por las ramas
Con juegos de manos
ardiendo que no se apagaban
dime qué ha sido.